
La pérdida de equilibrio se refiere a una dificultad para mantener una postura estable, de pie o en movimiento. Este trastorno se basa en el mal funcionamiento de al menos uno de los tres sistemas que regulan la estabilidad: el sistema vestibular (oído interno), la visión y la propriocepción (sensores musculares y articulares). Cuando uno de estos sistemas envía información contradictoria al cerebro, aparece la sensación de inestabilidad.
Pérdida de equilibrio crónica y vida profesional: un ángulo subestimado
Los trastornos del equilibrio persistentes no se limitan al riesgo de caídas. Cuando se instalan durante varias semanas, modifican profundamente la capacidad para trabajar. Conducción de automóviles, estar de pie durante períodos prolongados, levantar cargas, desplazamientos en obra o en almacenes: son situaciones comunes que se vuelven arriesgadas, incluso imposibles.
Ver también : Descubre las noticias deportivas y los grandes eventos que no te puedes perder esta temporada
La fatiga cognitiva a menudo acompaña estos episodios. El cerebro moviliza constantemente recursos adicionales para compensar el desequilibrio, lo que reduce la concentración y la reactividad. Los puestos de oficina aparentemente sedentarios también se ven afectados: los movimientos rápidos de cabeza frente a una pantalla o las rotaciones en una silla giratoria son suficientes para desencadenar mareos en algunas personas.
Para profundizar en la enfermedad de pérdida de equilibrio y sus causas, es necesario distinguir entre las formas puntuales y las formas recurrentes, ya que las consecuencias sobre la actividad diaria difieren radicalmente.
Lectura complementaria : La enfermedad del gofre azul: comprender las causas, reconocer los síntomas y tratar eficazmente esta enfermedad poco conocida
La baja laboral prolongada, la pérdida de confianza en las capacidades físicas y el aislamiento social forman un círculo que agrava los síntomas. En los adultos mayores aún activos, la polimedicación (especialmente los antihipertensivos) aumenta el riesgo de hipotensión ortostática, una causa de pérdida de equilibrio en clara progresión.

Oído interno y sistema vestibular: los mecanismos en juego
El oído interno alberga el aparato vestibular, compuesto por tres canales semicirculares y dos órganos (utrículo y sáculo). Los canales detectan las rotaciones de la cabeza, mientras que el utrículo y el sáculo perciben las aceleraciones lineales y la gravedad. Estos sensores envían continuamente señales al cerebro a través del nervio vestibular.
Cuando pequeños cristales de carbonato de calcio (los otolitos) se desprenden y migran a un canal semicircular, provocan un vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB). Este tipo de vértigo se desencadena durante cambios de posición de la cabeza, por ejemplo, al girarse en la cama o al levantar la cabeza bruscamente.
Otras afecciones vestibulares frecuentes
- La neuritis vestibular corresponde a una inflamación del nervio vestibular, a menudo de origen viral, que provoca un vértigo rotatorio intenso que dura varios días antes de atenuarse progresivamente.
- La enfermedad de Menière asocia crisis de vértigos con acúfenos y una disminución de la audición fluctuante, relacionadas con un exceso de líquido (endolinfa) en el oído interno.
- El schwannoma vestibular (neurinoma del acústico) es un tumor benigno que se desarrolla en el nervio vestibular y provoca trastornos del equilibrio progresivos, a menudo acompañados de sordera unilateral.
En cada uno de estos casos, el médico otorrinolaringólogo o el neurólogo establece el diagnóstico mediante exámenes específicos (videonistagmografía, audiometría, RM). La identificación precisa del mecanismo condiciona la elección del tratamiento.
Causas no vestibulares de los trastornos del equilibrio
No todas las pérdidas de equilibrio provienen del oído interno. Varios otros mecanismos producen síntomas similares.
La hipotensión ortostática provoca sensaciones de malestar al pasar a la posición de pie. La presión arterial cae bruscamente, el cerebro recibe menos sangre durante unos segundos, y la sensación de desequilibrio se presenta. Este fenómeno afecta particularmente a los adultos mayores tratados con varios medicamentos antihipertensivos.
Las afecciones neurológicas constituyen otro grupo de causas. La esclerosis múltiple, ciertas lesiones cerebelosas o la estenosis espinal alteran la transmisión nerviosa entre el cerebro y los músculos estabilizadores. La pérdida de equilibrio se instala gradualmente, acompañada de trastornos de la marcha.
El papel de la propriocepción y los medicamentos
La propriocepción, esta capacidad de percibir la posición del cuerpo en el espacio gracias a los receptores situados en los músculos y las articulaciones, disminuye con la edad. Cuando se debilita, el cuerpo compensa mediante la vista y el sistema vestibular. Si uno de estos relés también está alterado, el equilibrio se vuelve precario.
Algunos medicamentos alteran directamente el equilibrio. El baclofeno (miorelajante), los ansiolíticos, los antiepilépticos y ciertos antibióticos ototóxicos figuran entre las moléculas más frecuentemente implicadas. Cualquier pérdida de equilibrio reciente justifica una revisión de la receta con el médico, especialmente en caso de polimedicación.

Rehabilitación vestibular y tratamientos adecuados
El tratamiento depende de la causa identificada. Para el VPPB, las maniobras de reposicionamiento de los otolitos (maniobra de Epley o de Semont), realizadas por un médico o un fisioterapeuta capacitado, a menudo permiten resolver el problema en una a tres sesiones.
La rehabilitación vestibular es el tratamiento de referencia para los trastornos crónicos. Su objetivo es entrenar al cerebro para compensar la información deficiente solicitando los sistemas restantes. Los ejercicios combinan movimientos oculares, cambios de posición y trabajo sobre el equilibrio estático y dinámico.
La Seguridad Social ha ampliado el reembolso de la rehabilitación vestibular en teleconsulta desde enero de 2025, lo que facilita el acceso para los pacientes que viven en zonas rurales donde los fisioterapeutas especializados son escasos.
Los protocolos recientes que integran la realidad virtual en los ejercicios vestibulares tradicionales muestran resultados prometedores, especialmente para reducir las recidivas de VPPB en pacientes activos, según los comentarios presentados en congresos de fisioterapia especializada.
- El VPPB se trata con maniobras liberadoras, sin medicamento.
- La neuritis vestibular requiere primero un tratamiento sintomático (antivertiginoso), y luego una rehabilitación vestibular temprana.
- La enfermedad de Menière se maneja con una dieta baja en sal, diuréticos y, en las formas resistentes, tratamientos más específicos discutidos caso por caso.
- La hipotensión ortostática impone un ajuste de los medicamentos y medidas posturales (levantarse lentamente, usar medias de compresión).
Consultar a un médico desde los primeros episodios de pérdida de equilibrio sigue siendo el enfoque más efectivo. Un vértigo aislado y breve no necesariamente indica una patología grave, pero episodios repetidos o acompañados de pérdida auditiva, dolores de cabeza inusuales o trastornos de la marcha requieren una evaluación rápida. El diagnóstico temprano acorta la duración de los síntomas y limita las complicaciones, especialmente el riesgo de caídas en los adultos mayores.